De las primeras plantas que fueron apareciendo entre el compost orgánico fueron las de mélon. Mi esposita es fanática del melón y es por eso que fue ocasión de alegría, solo que los primeros intentos no han superado el tamaño de un limón.
De estas primeras experiencias vino una de las enseñanzas que me ha regalado la naturaleza: La importancia de las condiciones correctas. Y es que las plantas no tienen voz para advertir que la tierra o el riego es insuficiente. Ellas se adaptan! y si resulta que estan en una maceta muy pequeña simplemente no se desarrollan igual... a estas plantitas yo las bautice "mis mascotas" pues me gustaba verlas florear... y me emocionaba ver sus frutos, solo que quedaban asi de pequeños.
Esta mañana me envalentoné y agarré varios brotes que salieron recientemente y en lugar de dejarlos como mascotas en sus macetas los sembre en el gran conuco "de atrás" de la casa, aprovechando que la siembra de auyama ya se esta secando. Como siempre, esto es una apuesta, para ver si con más espacio, riego "automático" por goteo y tierra suelta finalmente superamos el récord de tamaño.
Ahora a poner en practica dos virtudes que son las favoritas de este oficio: la paciencia y la constancia. Porque la verdad es que no es suficiente poner la planta en la tierra. Hay que mantener sus buenas condiciones y ESPERAR!!!


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