Wednesday, April 15, 2020

Una historia que comienza de atrás pa' lante

Siempre me han gustado las matas, pero no me gustaban lo suficiente como para dedicarles una fracción importante de tiempo, porque resulta que como todo lo demás, la horticultura necesita esfuerzo.

No obstante ocurrió que tuve la oportunidad de participar en una actividad llamada "Vacaciones solidarias" en Telefonica en donde hicimos una intervención en la Escuela Municipal Lili Benchimol en Manaos, Brasil.



Una de las actividades propuestas era la recuperación  del huerto escolar y yo me la disfrute un montón. Fue el comienzo de un cambio, con la oportunidad de conocer personas increíbles y hacerme consciente de como las plantas tienen un impacto tan positivo en los niños.  

Mi amigo de infancia Luis Ramon Fonseca influyó enormemente, compartiendo conmigo sus experiencias en una Escuela pública en Caracas, donde el desarrollo del huerto escolar resulto una manera de involucrar a los niños y  cambiar su alimentación.

El tema es que cuando llegue de regreso a Caracas no le metí manos a la obra a hacer un huerto... sino que se me ocurrió comenzar con la elaboración de compost orgánico, aprovechando que el servicio de aseo urbano había disminuido su frecuencia y esta medida favorecía además a disminuir el volumen de desperdicios.   

Teniendo la tierra comencé a tener plantas aqui y allá que salian de las mismas semillas que contenía el compost... es así como nació mi conuquito... en donde al principio no fui yo el que decidió que plantar... porque comencé "al revés" 

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